En el corazón de Orizaba, Veracruz, se encuentra la planta de Sílices, un lugar donde la empresa SIME enfrentó uno de sus mayores desafíos: la reconstrucción del horno principal. Esta historia, narrada por un representante de SIME, destaca la capacidad de la empresa para superar obstáculos y entregar resultados de alta calidad. SIME participó en este proyecto desde sus inicios, encargándose de la fabricación de toda la estructura metálica que compone el horno. Posteriormente, llevaron a cabo el desmantelamiento de la estructura dañada, reemplazándola con las piezas fabricadas en sus instalaciones. Finalmente, realizaron la reconstrucción completa, un proceso que se ejecutó en un tiempo récord: la fabricación en dos meses y la reconstrucción también en dos meses. Para la fase de fabricación, SIME contó con un equipo de 16 personas operativas, incluyendo cuatro paileros y cuatro soldadores especializados en procesos MIG y SMAW. Estos procesos, que utilizan electrodo por medio de microalambre (sólido o tubular), fueron cruciales para la calidad y resistencia de la estructura. El contacto con Sílices de Veracruz se dio de manera indirecta, a través de una empresa subcontratista, una forma común de colaboración para SIME en la industria. A pesar de los desafíos, la empresa nunca ha recibido un comentario negativo sobre su trabajo, lo que demuestra su compromiso con la excelencia. Los Retos en el Campo: Planos erróneos y espacios reducidos Uno de los mayores retos que SIME ha enfrentado en sus proyectos son los errores en los planos proporcionados por la ingeniería de planta. Esto a menudo resulta en retrabajos en el campo, ya que las piezas, aunque fabricadas según el plano, no siempre coinciden con la necesidad real en la planta. Sin embargo, SIME siempre ha logrado demostrar que los errores no son suyos, gracias a su meticuloso proceso de fabricación. El proyecto de Sílices de Veracruz presentó un desafío adicional: los espacios extremadamente reducidos para realizar maniobras. Todo el desmantelamiento y montaje se realizó de forma manual, lo que prolongó el tiempo programado. Las zonas inestables y la necesidad de utilizar puntos de izaje que no siempre eran lo suficientemente resistentes, añadieron complejidad a la tarea. Las piezas, aunque no siempre pesadas, a menudo tenían dimensiones muy grandes, o viceversa, lo que dificultaba su manipulación en un entorno tan limitado. La historia de SIME en la planta de Sílices de Veracruz es un testimonio de su capacidad para enfrentar y superar desafíos complejos. A pesar de los planos erróneos, los espacios reducidos y las condiciones difíciles, la empresa logró entregar un proyecto exitoso, demostrando su experiencia, dedicación y la habilidad de su equipo para adaptarse a cualquier situación.
Sime repara el horno 13 de Saver Glass en Acatlán, Jalisco
transiciones y ductos de geometría compleja con estética y la calidad comparable al horno 12



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